Solo se beneficia con tu amonestación quien sigue el Mensaje y teme al Compasivo en su intimidad. A ellos anúnciales que obtendrán el perdón y una recompensa generosa.
Les envié dos Mensajeros pero los desmintieron, entonces los reforcé con un tercero. Ellos dijeron [a los habitantes de la ciudad]: “Hemos sido enviados a ustedes [por Dios]”.
Respondieron [los incrédulos]: “Ustedes no son más que seres humanos como nosotros. El Misericordioso no ha revelado nada, ustedes son tan solo unos mentirosos”.
Dijeron [los incrédulos]: “Tenemos un mal presagio con ustedes, y si no desisten [de condenar la idolatría] los lapidaremos y los torturaremos para causarles mucho dolor”.
Dijeron [los Mensajeros]: “Su destino [bueno o malo] depende de ustedes11. Pero ustedes, por el solo hecho de que los amonestemos [dirán que les traemos mala suerte]. En realidad son un pueblo de transgresores”.
¿Acaso iba a tomar, en lugar de Él, a ídolos que, si el Compasivo decretara alguna adversidad para mí, su intercesión de nada me valdría ni podrían protegerme?
Cuando se les dice: “Tengan precaución de lo que pueda acontecerles ahora [de castigo en este mundo] y [del castigo] en la otra vida, quizá así alcancen la misericordia [de Dios]”.
Cuando se les dice: “Hagan caridades de lo que Dios les ha proveído”, dicen los incrédulos a los creyentes: “¿Acaso tenemos que alimentar a quienes, si Dios quisiera, Él mismo alimentaría?” Están en un error evidente.
Dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Qué nos hizo surgir de nuestro lecho?” [Se les dirá:] “Eso fue lo que les prometió el Misericordioso, los Mensajeros les decían la verdad”.
Y [este incrédulo] nos compara [con un ser creado] olvidando cómo ha sido creado él mismo, y dice: “¿Quién dará vida a los huesos cuando estén ya carcomidos?”