قُل
لَّوۡ
شَآءَ
ٱللَّهُ
مَا
تَلَوۡتُهُۥ
عَلَيۡكُمۡ
وَلَآ
أَدۡرَىٰكُم
بِهِۦۖ
فَقَدۡ
لَبِثۡتُ
فِيكُمۡ
عُمُرٗا
مِّن
قَبۡلِهِۦٓۚ
أَفَلَا
تَعۡقِلُونَ
١٦
Di [¡Oh, Mujámmad!]: “Si Dios no hubiera querido, yo no les habría recitado [el Corán] y no lo hubieran conocido jamás. Viví toda mi vida entre ustedes antes de la revelación. ¿Acaso no van a reflexionar?”1