فَأَخۡرَجَ
لَهُمۡ
عِجۡلٗا
جَسَدٗا
لَّهُۥ
خُوَارٞ
فَقَالُواْ
هَٰذَآ
إِلَٰهُكُمۡ
وَإِلَٰهُ
مُوسَىٰ
فَنَسِيَ
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y fundió las joyas dándoles la forma de un becerro que emitía un sonido como un mugido1, y entonces exclamaron: ‘Esta es nuestra divinidad y la de Moisés, pero Moisés la ha olvidado’”.