يَٰقَوۡمِ
لَكُمُ
ٱلۡمُلۡكُ
ٱلۡيَوۡمَ
ظَٰهِرِينَ
فِي
ٱلۡأَرۡضِ
فَمَن
يَنصُرُنَا
مِنۢ
بَأۡسِ
ٱللَّهِ
إِن
جَآءَنَاۚ
قَالَ
فِرۡعَوۡنُ
مَآ
أُرِيكُمۡ
إِلَّا
مَآ
أَرَىٰ
وَمَآ
أَهۡدِيكُمۡ
إِلَّا
سَبِيلَ
ٱلرَّشَادِ
٢٩
¡Oh, pueblo mío! A ustedes les pertenece el reino hoy, y son quienes dominan en la tierra [de Egipto]. ¿Pero quién nos defenderá del castigo de Dios, si Él lo desencadena sobre nosotros?” Dijo el Faraón: “No les propongo sino lo que considero correcto, y no los guío sino por el buen camino”.