Y ninguna intercesión ante Al-lah será de beneficio, salvo (la de quien Él quiera y) en favor de quien Él permita1. Y cuando el miedo (que hace sobrecoger a los ángeles al escuchar en el cielo la palabra de Al-lah) abandona sus corazones, estos se preguntan entre ellos: “¿Qué ha dicho nuestro Señor?”. Y unos contestan: “La verdad, y Él es el Excelso, el más Grande”.