Al-lah dijo (después de que el pueblo del Profeta Noé hubo perecido): “¡Tierra, absorbe tu agua! ¡Cielo, deja de llover!”. Y el nivel del agua descendió hasta que la tierra se secó, y así se cumplió la orden de Al-lah (de acabar con el pueblo incrédulo); y el arca se asentó sobre el monte Judi1. Y se dijo: “¡Que la gente injusta sea expulsada de la misericordia de Al-lah!”.