(Noé) respondió: «¡Pueblo mío!, decidme, si yo me basara en una prueba clara de mi Señor y Él me hubiese concedido Su misericordia (haciendo de mí un profeta), cosa que vosotros, en vuestra ceguera, no percibís, ¿podría yo obligaros a aceptarla1 contra vuestra voluntad?