¡Oh, creyentes!, arrepentíos sinceramente a Al-lah para que vuestro Señor perdone vuestros pecados y os haga entrar en jardines por los cuales corren ríos el día en que Al-lah no humillará al Profeta y a quienes crean con él (sino que los honrará). La luz (de sus buenas acciones) se proyectará delante de ellos y (portarán sus libros) en la derecha1 (para que puedan cruzar con éxito el puente sobre el infierno). Dirán: «¡Señor!, haz que nuestra luz siga brillando (hasta que entremos en el paraíso), y perdona nuestras faltas. En verdad, Tú eres Todopoderoso».