(Todo hombre) tiene unos ángeles guardianes que se suceden para protegerlo, por delante y por detrás, por orden de Al-lah. En verdad, Al-lah no cambia la buena situación de la que disfruta un pueblo a menos que él mismo cambie (abandonando la obediencia a su Señor)1. Y si Al-lah quiere castigar a un pueblo, nada puede impedírselo, y este no tendrá fuera de Al-lah quién lo proteja.