¿Acaso no ves que Al-lah impulsa las nubes con suavidad, después las agrupa y las apila unas sobre otras, y luego ven la lluvia salir de su interior? Y hace que caiga el granizo del cielo, de nubes como montañas, y alcanza con él a quien quiere y libra de él a quien quiere. El fulgor de su relámpago1 casi arrebata la vista.