¿No has reparado (¡oh, Muhammad!) en aquellos a quienes se les dijo que se abstuvieran de luchar1 (cuando estaban deseosos de hacerlo), que cumplieran con el salat y que entregaran el azaque? Mas ahora que se les prescribe luchar, un grupo de ellos temen a los hombres como debe temerse a Al-lah, o incluso más, y dicen: «¡Señor!, ¿por qué nos has prescrito el combate? ¿Por qué no lo aplazas para más tarde?». Diles: «El disfrute de esta vida es temporal; pero la otra es mucho mejor para quienes temen a Al-lah; y no seréis tratados con injusticia en lo más mínimo».