Hay judíos que tergiversan las palabras (reveladas en la Torá) sacándolas de su contexto y dicen (al mensajero Muhammad): «Te oímos…», (mientras que después dicen entre ellos) «…y desobedecemos», (y le dicen) «óyenos…», (y cuando se quedan a solas, dicen) «…¡Ojalá no oigas nada!» y «ra’ina1»; juegan con las palabras para burlarse de la religión. Y si dijeran: «oímos y obedecemos», «óyenos y concédenos tiempo (o un respiro)», sería mucho mejor para ellos y más correcto; pero Al-lah los ha expulsado de Su misericordia debido a su rechazo de la verdad, pues no creen2, salvo unos pocos.