Y si teméis no tratar con justicia a las huérfanas (que tenéis bajo vuestra tutela, en lo referente a no concederles un maher1 apropiado en caso de querer casaos con ellas, no las desposéis), casaos, entonces, con otras mujeres (lícitas) que sean de vuestro agrado, ya sean dos, tres o cuatro (como máximo)2. Pero si teméis no ser justos con todas ellas por igual, casaos solamente con una o recurrid a vuestras esclavas3. Eso es lo más apropiado para evitar caer en la injusticia.