y por decir (burlándose): “Hemos matado al Mesías Jesús, hijo de María, el Profeta de Al-lah”. Pero no lo mataron ni lo crucificaron, sino que se les hizo creer1. Y quienes discrepan sobre ello están llenos de dudas. No tienen ninguna certeza y tan solo se apoyan en conjeturas, pues, con toda seguridad, no lo mataron;