se oculta de la gente por la mala noticia que ha recibido y duda acerca de dejarla vivir, a pesar de la vergüenza (que siente), o de enterrarla viva1. ¡Qué malo es lo que deciden (los idólatras al atribuir hijas a Al-lah, cuando ellos las desprecian y prefieren a los varones)!