Gánate el Paraíso con lo que Dios te ha concedido, y no te olvides de que también puedes disfrutar de lo que Dios ha hecho lícito en esta vida1. Sé generoso [con tu prójimo] como Dios lo es contigo, y no contamines la tierra; Dios no ama a los que contaminan [a sabiendas]”.