A continuación, hicimos que se convirtiese en un coágulo (‘alaqah), y el coágulo en una masa parecida a un trozo de carne masticada (mudgah)1; y a partir de esta creamos los huesos y los revestimos, después, de carne2. Finalmente insuflamos el alma y creamos así un nuevo ser. ¡Bendito sea Al-lah, el Creador Supremo3!