Y no acabéis con la vida que Al-lah ha hecho sagrada a menos que sea por un motivo justo. Y otorgamos autoridad al heredero de quien sea asesinado injusta e intencionadamente (para pedir la muerte del asesino, o bien una indemnización en vez de su muerte, o para perdonarle la vida). Pero no transgredáis los límites si decidís la pena de muerte1. Ciertamente, el derecho del heredero a pedir justicia está garantizado.