¡Alabado sea Aquel que tomó a Su siervo (Muhammad) durante la noche para llevarlo de la Mezquita Sagrada de La Meca al templo de Jerusalén1, cuyos alrededores bendijimos (con frutos y cultivos), con el fin de mostrarle las pruebas de Nuestro poder! En verdad, Él es Quien oye y ve todas las cosas.