Y entre los judíos hay quienes, si les confías una gran suma de dinero, te la devuelven enseguida; y hay quienes, si les confías una sola moneda, no te la devuelven a no ser que la reclames con insistencia. Ello se debe a que dicen: “No nos pasará nada por lo que les hagamos a los iletrados1 (de los árabes)”, e inventan mentiras contra Al-lah a sabiendas.