Vosotros los apreciáis, pero ellos no os aprecian, y vosotros creéis en todas las revelaciones de Al-lah, pero ellos no creen en la vuestra. Si se encuentran con vosotros, dicen: «Creemos», pero si se quedan a solas entre ellos, se muerden los dedos de rabia. Diles (¡oh, Muhammad!): «¡Moríos de rabia! En verdad, Al-lah conoce lo que encierran vuestros corazones».