Quienes rechazan la verdad, desvían a los hombres del camino de Al-lah, obstaculizan su acceso a la Mezquita Sagrada (de La Meca) —la cual hemos establecido para todos los hombres, tanto para quienes residen en sus alrededores como para quienes la visitan— y pretenden realizar en ella cualquier mala acción1 sufrirán un doloroso castigo.