Y aunque les mostrases todo tipo de pruebas a quienes recibieron las Escrituras, no seguirían tu alquibla, del mismo modo que tú no seguirás la de ellos, ni seguirán los unos la alquibla de los otros. Y si siguieses sus deseos después del conocimiento que has recibido (¡oh, Muhammad!), estarías, entonces, entre los injustos.