Diles (¡oh, Muhammad!): «¡Oh, gentes!, soy un mensajero de Al-lah, a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra, y he sido enviado a todos vosotros. No hay más divinidad que Él, el único con derecho a ser adorado, Quien da la vida y la muerte. Creed, pues, en Al-lah y en Su Mensajero, el profeta iletrado que cree en Al-lah y en Su Palabra, y seguidlo para que estéis guiados».