Y prohibimos a los judíos todo animal (rumiante) cuya pezuña no estuviera dividida. Y les prohibimos la grasa de la vaca y de la oveja, salvo la adherida al lomo del animal, a las entrañas o la que está mezclada con el hueso. Así es como los castigamos por su rebeldía. Y somos veraces (en lo que te informamos, ¡oh, Muhammad!).