Y del mismo modo (que te hemos puesto a prueba con enemigos de entre los idólatras, ¡oh, Muhammad!) hemos asignado a todos los profetas (como prueba) enemigos, los demonios de entre los hombres y los yinn, que se susurran entre ellos bellas palabras llenas de engaño para desviar a quienes las oyen. Y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. Déjalos solos, pues, con las mentiras que se inventan.