Y sabed que de cualquier botín que obtengáis (tras vencer en una batalla), una quinta parte le corresponde a Al-lah1, a Su Mensajero, a sus parientes cercanos, a los huérfanos, a los pobres y a los viajeros (que no dispongan de medios), si de verdad creéis en Al-lah y en lo que revelamos a Su siervo el día en que se marcó la distinción entre la verdad y la falsedad, cuando se enfrentaron las dos tropas (en Badr: la de los creyentes y la de los idólatras de La Meca). Y Al-lah es Todopoderoso.