Al-lah no ha puesto dos corazones en el pecho de ningún hombre, (como) tampoco ha hecho que sus esposas, a las que repudian diciendo que son como las espaldas de sus madres1, sean sus madres (verdaderas). Del mismo modo, no ha convertido a sus hijos adoptivos en (verdaderos) hijos suyos2. Esas son palabras que pronuncian (pero que no son ciertas), mientras que Al-lah dice la verdad y guía hacia el buen camino.