[¡Oh, Mujámmad!] Puedes relegar a quien quieras [de tus esposas y no pasar la noche con la que le corresponde] y estar con la que quieras, o si lo deseas, volver con alguna de las que hubieras relegado; no cometes pecado al hacerlo. Esto es más conveniente para que estén alegres, no se entristezcan y se sientan complacidas con lo que les ofrezcas. Dios bien sabe lo que hay en sus corazones. Dios todo lo sabe, es Tolerante.